Hace aƱos, en antiguos escritos se relataban grandes historias de
batallas crueles y sangrientas entre las dos razas similares pero a la vez
diferentes. Entre los Hijos de Eva y los Hijos de Shillien; Los Elfos de la Luz
y Elfos Oscuros. Enormes batallas acabando con grandes cantidades de vidas en
esa Ć”rea de Gludio llamada “Zona
Neutral” Un camino que dividĆa a las dos ciudades.
Los enanos de aquellos tiempos no eran partidarios de ningĆŗn bando,
solo proveĆan de armamentos y armaduras tanto a los Elfos como a los Elfos
Oscuros solo por las ganancias que ganaban a cambio.
Supieron de inmediato que aun vivĆa por que la pobre
niƱa lloraba penosamente. La pareja no pudo evitar darle acogida, se la
llevaron a su humilde hogar en una pequeƱa casa ubicada en Floran, cerca de
Dion. Myst, la humana mĆstica estuvo pensando en un nombre adecuado para ella
todo el camino a su nuevo hogar para la pequeƱa. La nombraron “Shun”.
Ya paso un aƱo de la acogida de la pequeƱa enana que
ahora tenia un hermoso nombre que le dieron sus nuevos padres.
–Tu
nombre querida hija, es Shun –AcariciĆ”ndola entre sus brazos y demostrĆ”ndole
una hermosa sonrisa dibujada en su rostro cada ves que veĆa a su hija.
Pasaron dĆas, meses, y su hija crecĆa saludable y
feliz, esbozando siempre una calida y hermosa sonrisa a sus padres.
En un dĆa como cualquiera y con un calido ambiente llego
una tormenta, que provoco que el cielo azul se volviera oscuro por esas
inmensas nubes densas y negras, y en poco tiempo que tales nubes cubrĆan el
cielo, el dĆa se volvĆa una dĆa tempestuoso, con fuertes rayos y relĆ”mpagos en el
pequeƱo pueblo de Floran. Pero ese dĆa tormentoso no solo era para arruinar el
clima, sino la feliz vida de la pequeƱa familia.
Entre las sombras y la espesa lluvia de aquel dĆa, cinco
figuras de distintas complexiones se dirigieron a la pequeƱa morada de la
familia Moriya, hogar de la pequeƱa Shun. La pequeƱa niƱa yacĆa durmiendo entre
sus cobijas, acurrucada por su cariƱosa madre. Una vez acobijada Myst fue a la
otra habitación en donde estaba Yosuke.
– ¿Ya
se durmió? –murmuró Yosuke a tiempo que abrazaba a Myst.
–Si…
-ContestĆ”ndole el abrazo– Duerme como un Ć”ngel –AƱadiendo una sonrisa mientras
le miraba a los ojos.
–SerĆ”
mejor que tambiĆ©n nos fuĆ©ramos a dormir, ya es muy tarde. –finalizó con un
bostezo.
–EstĆ”
bien. –Respondió al mismo tiempo alejĆ”ndose de Yosuke dirigiĆ©ndose a una
pequeƱa mesa de madera tallada con hermosas figuras y en sima tenia una vela
carmesĆ y junto unos platos que Myst querĆa retirar y llevarlos a la cocina (N. del E.: ¿existĆan cocinas en aquel mundo?
O por lo menos baños?) para asà lavarlas mañana, cuando volvió a la
habitación en donde estaba su querido Yosuke, Ć©l yacĆa atrapado por dos figuras
tenebrosas, delgadas, de cabellos plateado y de tez grisƔcea, dos Elfos Oscuros
hijos de Shilend, detrƔs de Myst aparecieron dos figuras mƔs, pero eran
corpulentas y altas, y con una tez verdosa. Uno de aquellas figuras tenia consigo
unas armas tan grandes como sus manos y el otro llevaba en su espalda una
espada tan grandes como Ʃl, eran dos orcos Guerreros, un Tyrant y un Destroyer,
hijos de Pa’agrio. Myst al ver estas 4 figuras sus ojos se abrieron de par en
par dejando a la vista ese color cafés de sus hermosos ojos, pero aún asà no
musito palabra alguna, ya que si gritaba o hacia un ruido fuerte lo mƔs seguro
que despertarĆa a la pequeƱa Shun que yacĆa durmiendo en un cuarto lo cual
permanecĆa lo bastantemente segura, pero aun asĆ la podrĆan oĆr y no querĆa que
supieran de ella, en especial esa persona.
| Soul Separador |
– “RubĆ©n”
–mencionaba Myst en voz temerosa, con un rostro de miedo pero a la vez dibujaba
un rostro de ira pura, su rostro palideció al ver aquel tan odiado humano, con
un tono bajo pero en un segundo se volvió firme, miro al humano con una mirada
severa.
– ¿Cómo
me encontraste? –Preguntó enojada.
–No
fue sencillo ubicarte mi querida Myst. –Confesó mientras caminaba hacia ella
que yacĆa inmóvil en su posición como un centinela que solo miraba a los
enemigos mĆ”s próximos, con la mirada de ira clavada en el humano. –Vamos, no
pongas esa cara, amada mĆa. –AƱadió con un rostro de burla y acariciĆ”ndole el
rostro a Myst por cada palabra que Ć©l decĆa, por cada paso que Ć©l daba, la ira
de aquella humana crecĆa cada vez mĆ”s.
–Largo
de mi casa. –Exclamó con aire severo– ¡Ya te dije que nunca seria tu esposa! –AƱadió
y al mismo tiempo alejĆ”ndole la mano de Ć©l de su rostro. –Por eso escape de
AdĆ©n. –Finalizó en voz baja y mirando hacia otro lado.
–Si,
ya lo se. –Confesó mientras caminaba alrededor de Myst. –Sin embargo, tuviste
el descaro de huir con el mejor Arquero de mi clan. –Subiendo el tono cada vez
mƔs mientras miraba a Myst, con el seƱo cada vez mƔs fruncido.
–Por
que Ć©l comprendĆa por lo que pasaba, y que sentĆa, cosa que tĆŗ nunca lograste
entender. –Le dedico una mirada calida a Yosuke mientras decĆa esas palabras,
Ć©l aun yacĆa prisionero de los dos Elfos Oscuros. –Ćl es mejor persona y me
ama. –Vuelve la mirada hacia RubĆ©n. –Una persona que tĆŗ nunca serĆ”s y un
sentimiento que tĆŗ nunca sentirĆ”s. –Al oĆr esas palabras, RubĆ©n arde en cólera
y le propina una Cayetana con fuerza “controlada” a Myst, asĆ cayendo de
costado al suelo.
–Tienes
suerte que he controlado mi fuerza o sino tendrĆas el cuellos dislocado en este
momento. –GruƱendo y apuntĆ”ndole con el dedo a Myst de un modo amenazante.
Yosuke al momento de ver a Myst caer al suelo por el brutal golpe de Rubén empezó
a forcejear con sus cantores, pero no hubo caso, ya que eran muchos mƔs fuertes
que Ʃl.
– ¿Imaginaste
que iba a venir sin un apoyo fuerte? –Viendo a Yosuke de reojo.
– ¡DĆ©jala
ir RubƩn!
– ¡Silencio!
–Grito uno de los Elfos Oscuros mientras forzaban a Ć©l a que se cayera de
rodillas al suelo, al caer de rodillas uno de los Elfos de tez grisƔcea le
sujeta la parte de atrƔs del cuello y lo empieza a empujar hacia el suelo para
que su frente estuviese abajo, sin embargo Ć©l se oponĆa e intentaba tener la
cabeza en alto para mirar a RubƩn.
–HagĆ”moslo
mas censillo Myst. –Se ponĆa en cuclillas para ver a Myst cara a cara ya que
ella yacĆa tumbada en el suelo con un dolor agudo en el rostro. –Ven conmigo a
Aden, y se mi amada esposa. –AƱadió, en eso se para de golpe y se dirige hacia
Yosuke, que estaba de rodillas en el suelo, mientras caminaba hacia Ʃl RubƩn
desenfundaba su daga tan elegante pero a la vez tan atemorizante. Se pone en el
costado derecho del Elfo y en un acto seguido le coloca la daga en el cuello de
una manera realmente amenazante. O sino veras morir a tu querido “Esposo” este.
–De golpe cambia a una mirada diabólica. –Y a tu hija. –Finalizó con una risa
despiadada. La pareja al oĆr esa Ćŗltima frase abrieron los ojos de par en par y
con un rostro de extrema preocupación y miedo.
– ¿¡Pero
tĆŗ!?… ¿¡Como!? –Tartamudeo el pobre Elfo amenazado aun con la daga en el
cuello.
– ¿Cómo
lo se? –Lanzando una risa burlesca– ¡No soy idiota! (N. del E.: Se dio la vuelta y hecho un vistazo por la ventana de la
habitación en donde estaba la Shun).
Myst al darse cuenta de que RubƩn ya sabia de la
existencia de Shun, hecho a llorar por unos segundos, en eso, se levanta
lentamente con la cabeza agallada intentando secarse las lagrimas pero aun asĆ
les seguĆan brotando sin control, cayendo son fin por su rostro, miro a RubĆ©n
seria, con una expresión vacĆa pero con lagrimas y apretando las manos
trasformƔndolas en puƱos llenos de ira.
–Bien,
irƩ contigo, pero por favor, no le hagas daƱo a Yosuke ni a mi hija, are lo que
tĆŗ quieras. –Al oĆr eso, RubĆ©n esbozo una sonrisa maliciosa, chasqueo los dedos
en dirección a Myst y los dos Orcos que estaban detrÔs de ella le sostienen los
brazos fuertemente para que no huyera, sin embargo despuƩs de haber
desenfundado su reluciente daga, Ʃl tenia sed de sangre, ese sentimiento se
notaba en sus ojos pero Myst no lo habĆa notado ya que RubĆ©n le habĆa dando la
espalda.
–Mi
querida Myst, por tú traición y la de Yosuke tendrÔn que pagar un castigo.
– ¡No
le hagas daƱo a nadie, ese fue el trato! –Grito nerviosa.
–Tranquila,
nadie morirĆ”, aun… -Ordena a sus secuaces, al par de Elfos Oscuros que se
alejaran de Yosuke, pero apenas ellos se alejaban de Ʃl, el Elfo furioso y
decidido a defender a su familia, arremete contra RubƩn, pero el humano con un
movimiento aleja a Yosuke, dƔndole un corte en el hombre derecho, dejƔndolo mal
herido.
– ¡¡Yosuke!!
–Gritando preocupada, pero Ć©l, con el objetivo puesto en RubĆ©n intenta nuevamente
en atacarlo, pero en ese momento una marca aparece en el suelo y atrapa al Elfo
enfurecido fuertemente. Yosuke, al divisar aquel esqueleto que habĆa aparecido
repentinamente y que lo apresaba se dio cuenta de que no era de ninguno de los
enemigos, sino de la misma Myst. HabĆa logrado convocar a su esqueleto sirviente
teniendo las manos detenidas, lo habĆa convocado sin problema alguno.
–Tus
habilidades no me dejan de asombrarme, Myst –Confesó mientras sonreĆa y dando
una pequeƱa carcajada.
–CĆ”llate,
solo dĆ©jalo en paz. –EncogiĆ©ndose de hombros–. VayĆ”monos, quieres. –finalizó
con un murmullo.
–Bien.
–Da unos pequeƱos movimientos con su mano indicĆ”ndole a sus acompaƱantes de que
se iban. Los orcos que sujetaban a Myst y la misma Myst, fueron los Ćŗltimos en
salir de la casa, pero en un pequeƱo lapso, aquella humana mĆstica voltea para
mirar por Ćŗltima vez a su amado con un movimiento leve de sus labios, dice unas
palabras que Yosuke Moriya logra oĆr claramente por sus largas orejas.
“Cuida bien
de nuestra hija”
Verlos alejarse y perderlos de vista por la
tormenta, Yosuke con toda la ira, tristeza, melancolĆa y cólera de aquel dĆa,
el Elfo triste lanza un grito que literalmente resonó en toda Floran, pero sino
fuera por los rayos, relƔmpagos y la lluvia caer con fuerza de aquella noche
tormentosa, realmente se hubiera escuchado su melancólico grito, “Myst”,
gritando el nombre de su amada por Ćŗltima vez.
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